lunes, 21 de enero de 2013

Es cuestión de un instante, de un simple momento, menos de un segundo, menos de una milésima de segundo. Llega, sin avisar, sin preámbulos, la oportunidad de tu vida. La oportunidad que llevas años esperando aparece frente a ti, sin más. Es el momento de tu vida, tu momento. Y es en ese justo momento cuando debes decidir, saltar o no saltar, coger el tren o dejarlo pasar. Sabiendo que ese tren, este mismo tren jamás volverá a parar por aquí. Horrible para los inseguros, deseoso para los demás. Nadie dijo que fuera fácil ser acróbata en la cuerda floja, con cientos, miles de personas como espectadores. Con el corazón a mil por hora, con todos los músculos de tu cuerpo rogándote el fin. Saltar o mantener el equilibrio, caer en la trampa o mantener la cordura.

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